Situación Geográfica

Loiba está situada en el extremo N.O. de la península, al pie de Estaca de Bares.  El Ayuntamiento es Ortigueira, provincia de A Coruña, aunque estamos a un paso de la frontera con Lugo.

Loiba es un valle que acaba en acantilados contra el mar, lo que forma unas vistas muy hermosas, donde se juntas imaginariamente el Mar Cantábrico con el Oceano Atlántico.

Se llega por la carretera de la costa Ferrol-Viveiro, aunque dicen que algún día nos harán autovía. También se llega en el FEVE, el tre de vía estrecha de la Costa Norte

Un poco de historia…

Toda la zona de Loiba, así, en genérico, está tan apartada que ni el mismísimo José Cornide y Saavedra la cita cuando redacta su magnífica «Descripción circunstanciada de la costa de Galicia, y raya por donde confina con el inmediato reino de Portugal», allá por 1764.

En 1919, un «Libro de derrota de A Coruña y Lugo», y por lo tanto redactado para los navegantes, ya dejaba claro que la ensenada y playa de San Antonio

«con mar es inabordable, especialmente la parte del este, donde se elevan muchas piedras sobre la arena».

Todo ese trozo del océano, hacia el norte, es poco profundo y no sobrepasa los 11 metros de calado, con el agravante de que está literalmente plagado de piedras, bajos y arrecifes. O sea, un auténtico infierno que solo los habitantes de Loiba se atreven a desafiar en sus frágiles chalanas. Desde tierra dan la impresión, tal cual, de estar navegando en cáscaras de nuez. Sin exagerar ni un ápice.

Ese mismo libro de derrota, por otra parte una auténtica joyita, describe así los acantilados de Loiba:

«Hasta la playa de Esteiro la costa corre formada por tierras altas y escarpadas, de las que se destacan varias puntas circundadas de piedras altas y sueltas, cuyas puntas limitan pequeñas playas, siendo la más extensa la de Sarridal. Entre estas puntas la más notable es la llamada Porto Noval, de la cual avanzan hacia el norte pedruzcos y piedras ahogadas hasta 400 metros de la punta».

También en medio del mar, a bastante más de media milla, las olas rompen. Se trata de las Pedras Meas, y ahí sí que hay más de 11 metros de profundidad. El problema es que con mareas vivas esas Pedras Meas solo asoman medio metro sobre la superficie. O sea, que parecen puestas ahí para que algún incauto vaya contra ellas.

«Non é posible? comentan en Loiba? porque todo o mundo sabe onde están, mesmo os de Espasante. ¿A quen se lle ocorrería ir a elas en liña recta».

Y con esa calma salen a la mar, que valor hace falta para ello, a pescar.

Fuente: La Voz de Galicia, 17-10-2009

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